No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario,
bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Ped. 3:9).
Resolved no complacer
al enemigo permitiendo que palabras de crítica desfavorable os impulsen al
desquite, y depriman. Haced que los esfuerzos del enemigo fracasen, en lo que
os atañe.
Entonces el Señor se
acercará a vosotros y os dará una rica medida de amor, paz y gozo, tan profunda
y plena que aun en medio de la prueba de vuestra fe podréis dar triunfante
testimonio de la verdad de la palabra de la promesa.
Tendréis un sentimiento de la presencia divina. Los ojos de vuestro entendimiento serán alumbrados y veréis entonces claramente la verdad que a veces habéis visto sólo oscuramente... Llevaréis a todas partes con vosotros en la vida diaria el testimonio de que Cristo está formado en vosotros como la esperanza de gloria.
Mirad constantemente a Jesús. Llevadle todos vuestros problemas. Nunca os entenderá mal. Es el refugio de su pueblo. Bajo la sombra de su protección no sufrirán ningún mal. Creed y confiad en él. No os entregará a los ladrones. Id a la fortaleza y aprended que el poder de Cristo para fortalecer y ayudar excede toda comprensión (Review and Herald, 5 de enero, 1911).
Que la atmósfera que
circunda vuestra alma sea dulce y fragante. Si lucharais contra la naturaleza
humana egoísta, avanzaréis decididamente en la obra de vencer las tendencias al
mal heredadas y cultivadas.
Mediante la paciencia, la tolerancia
y la indulgencia lograréis mucho.
RECORDAD que no podéis ser
humillados por las palabras necias de algún otro, SINO que cuando vosotros
habláis neciamente os humilláis a vosotros mismos y perdéis una victoria
que podríais haber ganado...
La fuerza del cielo está a disposición de los que creen en Dios. El hombre que hace
de Dios su confianza está defendido por una muralla infranqueable (Carta 1, 1904).
ELC 177
AUDIO.
https://youtu.be/7NZL8UaCv-I
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