viernes, 12 de junio de 2026

12. DESENREDADO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a 

fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. (2 Tim. 2:4).

El Señor Jesús quisiera que su posesión adquirida se desembarazara de todo lo que pudiera exponerla a la tentación. Somos del Señor por creación; somos suyos por redención. Debemos mantener todos nuestros sentidos agudos y filosos para colocarnos en la relación correcta con Dios.

Las compañías que elijamos serán una ayuda o un estorbo. No debemos correr ningún riesgo al ubicarnos donde los ángeles malos nos rodearán con sus tentaciones y trampas. Satanás... pone sus seductoras tentaciones ante el alma.

Aparece como un ángel de luz y hace parecer buenas sus tentaciones. Nuestra primera tarea consiste en desembarazarnos de todo lo que de alguna forma ha sido puesto para manchar el alma. Si no hacemos de la Biblia la regla de vida, nuestros hábitos heredados y cultivados y nuestros gustos entramparán el alma...

El alma es de valor y es considerada por Dios como más preciosa que el oro, más que el oro de Ofir. Cristo nos ha dado la estimación en que tiene al alma humana. Mirad su humillación, sus sufrimientos, su muerte. Si hubiese mirado a su placer, su elección, su conveniencia, nunca hubiera dejado los atrios reales del cielo...

Después que el ser humano haya gastado su vida siguiendo sus propios impulsos, poniendo sus talentos en el altar de Satanás, eligiendo sus propios intereses, ¿qué habrá ganado? Banales aplausos mundanales. ¿Y qué habrá perdido? Una eternidad de bendiciones. Habrá vendido su alma a muy poco precio...

A nosotros individualmente, como propiedad suya, Dios nos dice: No sois vuestros. "Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:20).

En lugar de que gastemos nuestras facultades, nuestros talentos y el vigor del cerebro y los músculos en cosas sin importancia y frívolas, cuyo único propósito consiste en divertir y gratificar el yo, Dios nos pide que tomemos en consideración la eternidad y nos pongamos bajo la dirección del Espíritu Santo. Nuestros temas de contemplación deben ser elevados, puros y ennoblecedores (Manuscrito 21, 1898). ELC 171

AUDIO. https://youtu.be/OIUy5bzANYk


No hay comentarios:

Publicar un comentario