Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a
fin de agradar a aquel que
lo tomó por soldado. (2 Tim. 2:4).
El Señor Jesús quisiera que su posesión adquirida se
desembarazara de todo lo que pudiera exponerla a la tentación. Somos del Señor
por creación; somos suyos por redención. Debemos mantener todos nuestros
sentidos agudos y filosos para colocarnos en la relación correcta con Dios.
Las compañías que
elijamos serán una ayuda o un estorbo. No debemos correr ningún riesgo al
ubicarnos donde los ángeles malos nos rodearán con sus tentaciones y trampas.
Satanás... pone sus seductoras tentaciones ante el alma.
Aparece como un ángel de luz y hace parecer buenas sus tentaciones. Nuestra primera tarea consiste en desembarazarnos de todo lo que de alguna forma ha sido puesto para manchar el alma. Si no hacemos de la Biblia la regla de vida, nuestros hábitos heredados y cultivados y nuestros gustos entramparán el alma...
El alma es de valor y es considerada por Dios como más preciosa que el oro, más que el oro de Ofir. Cristo nos ha dado la estimación en que tiene al alma humana. Mirad su humillación, sus sufrimientos, su muerte. Si hubiese mirado a su placer, su elección, su conveniencia, nunca hubiera dejado los atrios reales del cielo...
Después que el ser
humano haya gastado su vida siguiendo sus propios impulsos, poniendo sus
talentos en el altar de Satanás, eligiendo sus propios intereses, ¿qué habrá
ganado? Banales aplausos mundanales. ¿Y qué habrá perdido? Una eternidad de
bendiciones. Habrá vendido su alma a muy poco precio...
A nosotros
individualmente, como propiedad suya, Dios nos dice: No sois vuestros.
"Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en
vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor.
6:20).
En
lugar de que gastemos nuestras facultades, nuestros talentos y el vigor del
cerebro y los músculos en cosas sin importancia y frívolas, cuyo único
propósito consiste en divertir y gratificar el yo, Dios nos pide que
tomemos en consideración la eternidad y nos pongamos bajo la dirección del
Espíritu Santo. Nuestros temas de contemplación deben ser elevados, puros y
ennoblecedores (Manuscrito 21, 1898). ELC 171
AUDIO.
https://youtu.be/OIUy5bzANYk
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