Porque todos los que habéis sido bautizados en
Cristo, de Cristo estáis revestidos.
(Gál. 3:27).
Los que toman el nombre
de cristianos se comprometen a ser fieles a Dios. Están moralmente obligados
con él y, con los ángeles celestiales en una relación de familia... Sus hechos,
en todo respecto, deben ser tales como si fueran santos. Todo lo que sea
indigno, ha de ser desechado. Deben vivir una vida nueva y santa...
Como un valiente soldado, Ud. debe obedecer las órdenes de su Capitán, aunque impliquen el sacrificio de su vida... El espíritu y el cuerpo deben tratarse con el mayor respeto, porque son de Cristo. Día tras día deberán ser perfeccionados, hasta que la escudriñadora mirada de los ángeles celestiales pueda revelar que Cristo no ha muerto en vano por Ud.
Cuando Ud. tomó el
nombre de cristiano prometió en esta vida prepararse para una vida más elevada
en el reino de Dios. Ser cristiano significa ser como Cristo. Ningún rasgo satánico debe quedar en
la mente o el cuerpo, que deben revelar gentileza, pureza, integridad y
dignidad. Tome la vida de Cristo como su modelo.
Mantenga la eternidad delante de su vista. Entonces estará en condiciones de comenzar
a vislumbrar el
aprecio que Cristo manifiesta por la herencia que tanto le costó.
Que los que trabajan para Cristo mantengan sus principios puros.
Que la vida no esté contaminada por ninguna práctica profana. Todo el cielo
está interesado en la restauración de la imagen moral de Dios en el hombre.
Todo el cielo está trabajando para conseguir ese fin. Dios y los
santos ángeles tienen un intenso deseo de que los seres humanos alcancen la
medida de la perfección por la que Cristo murió para que fuera posible que
ellos la alcanzaran.
Ese es su deseo, que seamos uno con Cristo, perfectos en Cristo;
que seamos
herederos del cielo; pero se nos deja libres para escoger.
Sin
embargo, Dios nos exhorta a que en nuestra elección nos ubiquemos en el lado
derecho, que nos relacionemos con los instrumentos celestiales y que adoptemos
principios que ejercen una influencia vivificante y restauradora, la cual
restablecerá en nosotros la imagen moral perdida a causa de la desobediencia (Carta
21, 1901). ELC 287
AUDIO. https://youtu.be/sZuxTq6QF9k
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