Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros
mismos; pueblo suyo
somos, y ovejas de su prado. (Sal. 100:3).
Dios ha creado al hombre y le ha dado todas sus facultades de cuerpo, alma y espíritu. El Señor Jesús lo ha comprado con un precio tan pleno, tan amplio, como para que no pudiera haber competencia. ¿Qué puede ofrecer el hombre a Dios que no sea ya propiedad del Señor? Dios dio las facultades y cada
operación de ellas pertenece a Dios. Eso significa que vuestra experiencia, de
principio a fin, ha de estar íntimamente unida con Cristo. El aprender las
lecciones de mansedumbre y humildad de corazón os hace participantes de los
sufrimientos de Cristo y os hace apreciar las virtudes de la vida de Cristo.
Haya una oración
constante: Guárdame con tu poder, no resbalen mis pies; no se llene mi corazón
de planes ambiciosos para exaltarme... Enséñame a practicar el arte de vaciarme
de mí mismo a fin de recibir la gracia de Cristo y de poseer ese amor que Cristo
oró que yo tuviese, "…como yo os he amado…" (Juan 13:34).
Debe recibir gracia
para impartir a otros esa gracia. Oh, concede a mi alma una gran proximidad a
Dios a fin de recibir su disposición, para amar a mis hermanos. Ayúdame, ¡Oh
Señor!, para comprender que por mí mismo no puedo hacer nada de una orientación
verdadera y pura. El yo, el yo, estará continuamente activo buscando
reconocimiento aun en las actividades santísimas...
Nuestra obra individual ha de copiar el carácter de Cristo, quien dio su vida para que nos fuera posible hacer esto. ¿Daremos la evidencia al mundo de que somos hijos de Dios, comprados por precio y que
estamos dando frutos en el habla, en el tono de la voz y en la bondad del amor
redentor,
demostrando lo que significa guardar los mandamientos de Dios?...
La
gracia dada le costó al cielo un precio que es imposible que midamos. Esa
gracia es nuestro tesoro más preciado, y Cristo quiere que se comunique
mediante nosotros. Es sagrada, en el nombre de Jesús, para la salvación del
alma. Es la revelación del honor de Dios, un despliegue de su gloria
(Manuscrito 182, 1903). ELC 221
AUDIO. https://youtu.be/9IeHZ_T1Poc